Miércoles 10 de marzo de 1943
Querida Kitty:
Anoche tuvimos un cortocircuito, precisamente durante un bombardeo. No puedo librarme del miedo a los aviones y a las bombas, y me paso casi todas las noches en el lecho de papá, buscando allí protección. Es una niñería, lo admito, pero si tú tuvieras que pasar por eso… Los cañones hacen un estruendo de mil diablos, que nos vuelve sordos. La señora fatalista estaba a punto de soltar las lágrimas cuando dijo, con una vocecita quejumbrosa:
-¡Oh, qué desagradable es eso que tiran!
Lo que quería decir: “Me muero de miedo”.
Fragmento de El diario de Ana Frank
Al fin tengo algo en la vida: La proyección de mis dientes desencajando las yugulares de mis contemporáneos creyentes del arte por el arte, del aura y de la escritura cuneiforme, codificada, monomaniaca, o no sé qué mamadas sublimes o "irreverentes" del mundo moderno, pos-moderno y últimamente vintage.