No me siento diferente a los demás. La misma cabeza, las mismas extremidades. Tengo todo lo que Dios me dio y estoy en el mejor de los mundos posibles. Es sólo que vine al mundo rosa, que representa el color del signo con el que nací, Libra, y los libras somos diplomáticos, realistas y románticos.
El sueño de Black Label ¿Ella era una botella? o ¿era una anciana? no lo recuerdo, quizá sólo era una anciana que soñaba ser una botella, o una botella que soñaba ser un anciana.
Sólo empezaron a respetarle desde aquella funesta vez, que no tuvo un pensamiento catastrófico fallido. ¿Quién le hubiera imaginado un final con el rigor de un principio, a esa alma con la furia desperdigada a ratos?
Si alguna vez me senté jubiloso sobre la tumba de los viejos dioses, bendiciendo al mundo, amando al mundo, junto a los monumentos de los viejos calumniadores del mundo (pues yo amo incluso las iglesias y los sepulcros de dioses, a condición de que el cielo mire con su ojo puro a través de sus derruidos techos; me gusta sentarme, como hierba y roja amapola, sobre derruidas iglesias)…
Amigo, has muerto.
Tu familia te busca en un repertorio
de imágenes virtuales,
tratando de asir en secreto
tus cabellos ondulados con sus dedos
y de perdonarse a sí mismos
el último disgusto que te causaron.
De perdonarte que hayas muerto.
Quieren pedirte ayuda para su propósito,
que los veas tristes
llorando frente a la pantalla,
rasgándose la ropa,
y así hacerte volver.
Tu facebook es un vicario
donde regresan a la línea endeble
a verte fijo, indefinido.
(Quizás si se concentran… quizás).
Tus comentarios tienen tu voz
y tu risa en interjecciones
revive todo lo que para ellos eres
mientras Mark Zuckerberg lo permita.
Al fin tengo algo en la vida: La proyección de mis dientes desencajando las yugulares de mis contemporáneos creyentes del arte por el arte, del aura y de la escritura cuneiforme, codificada, monomaniaca, o no sé qué mamadas sublimes o "irreverentes" del mundo moderno, pos-moderno y últimamente vintage.