Arcano Don Rey
En el principio creó Dios los cielos (y la tierra).
En el principio, creo los cielos, la tierra y Dios.
En Él principió Dios los cielos y la tierra. Creo.
vestida de luz 121521-082010

México
2010
vestida de luz – 3 hrs. 30 min.
Registro del proyecto “Vestida de Luz”
Ni Que Fuera Un Monstruo
3 horas 30 min de exposición al solar
México
2010
Elogio del plagio. El sampling como juego o acto artístico
Ariel Kyrou
1990. LOS GALLOS SE HAN APODERADO DEL BAILE. Una voz de profesor, se vuelve en un abrir y cerrar de ojos hacia las fies- tas piratas: «El sonido tradicional de los veranos ingleses...» Un avión despega. Se formula una pregunta: «¿Cómo era el cielo cuando eras joven?». Mientras suena la armónica de Érase una vez en el Oeste, pinchada sin la aprobación de Ennio Morricone, Rickie Lee Jones responde con su voz de diosa, que también se ha sacado furtivamente de alguna entrevista de la radio... Y la cantante de jazz habla de las nubes atercio- peladas de la Arizona de su infancia. Un sintetizador estilo Tangerine Dream hierve de placer al escuchar estas preciosas palabras repetidas sin cesar. Y el groove se completa con un redoble de percusión. Después de este loco minuto de natu- ralezas evocadas y fragmentos trascendidos, The Orb mete el ritornelo de Little Fluffy Clouds, esqueleto de rítmica dul- zura con una guitarra de contrabando, sisada esta vez a Electric Counterpoint de Steve Reich...Seguir leyendo Elogio del plagio. El sampling como juego o acto artístico
PlayList “Abducted” de Guillermo Santamarina

Leyendo a Elizondo en el Metro Tan cerca y tan lejos
Escalot
“Pero tú tienes que hacer un esfuerzo y recordar ese momento en el que cabe, por así decirlo, el significado de toda tu vida” Aquella oración fue un haz de luz penetrando la cerradura de la puerta tras la que se esconde. Recordó a sus amigos espiando por el orificio del baño de niñas. Su madre arreglándose al anochecer. Salió furtiva de la casa, vio a su padre preguntando en la mañana donde había ido. Después, su padre en aquel féretro brillante. Miró sus lágrimas caer en ese vidrio que los separaba, quizá se colaron al interior, quizá acariciaron la muerte. La luz se apaga, la oscuridad absorbe los recuerdos por la misma cerradura donde entraron. Letras con forma y orden, un par de hojas más; letras flotando en su pecera de papel, letras chocando contra el margen, formando distintas palabras, palabras que forman inexistentes oraciones, oraciones inexistentes formando recuerdos, recuerdos que causan divagaciones… ¿Qué haces aquí Ernesto? Si sólo vienes a ver a Pamela, que te regale una foto y quédate en tu casa. El pizarrón está acá. ¡Mírame cuando hable! Dime la capital de Alemania. No. No sabes. Salte, lárgate de aquí. No te quiero ver en mi salón. “O tal vez eres un hombre sin significado, un hombre inventado, un hombre que sólo existe como la figuración de otro hombre que no conocemos, el reflejo de un rostro en el espejo, un rostro que en el espejo ha de encontrarse con otro rostro. Eso es todo.” Resanar el alma. No, una foto no basta, no da el aroma, ni el bermejo de sus labios, he mirado fotos tan muertas, amarillas por la melancolía. ¿Qué va a saber usted? ¡tiene capitales por sentimientos! “Quién es ese que en las noche nos invoca para su imaginación como la concreción de nuestro propio deseo insatisfecho?” Es Pamela. No puede ser. Alcánzala, sí es. Apúrate. Hola, ¿me recuerdas? -No. La noche, consuelo solitario para ver como se fue alejando, recordar su piel tensa pegada a los senos, la agitación sensual de ese amplio culo en cada paso, su golpeteo lo vibraba brevemente. Con lujuria decían No probarás su cálida humedad sobre tu piel… Cerradura sólo lúbrica para llaves de oro. La sábana lo acaricia, se restriega contra el colchón como los perros, Pamela. El relieve de la pantaleta en su falda. La caricia del solitario. El inútil intento del brasier por disimular sus pezones erectos. La mano ceñida. El movimiento de sus nalgas. El movimiento esculpido, escupido. “nos besábamos virtualmente sobre la superficie de azogue…” “No recuerdo nada. Es preciso que me lo exijas. Me es imposible recordar” ¡Chingaos! olvidé pagar la luz, ojalá no me la corten, pinches rateros, se va a cada rato pero tantito no pagas y te la dejan ir. “Sólo se ha grabado en mi mente una imagen, pero una imagen que no es un recuerdo” ¡Productos de alta calidá saca a la venta cacahuate japonessss. Hijos de puta. Dos por cinco, dos bolsitas de cacahuates cinco pesos! ¡Bonito regalo pa’ la niña pal niño. No me chinguen. Calcomanías de las princesasss… o de los los luchadoresss. “Soy capaz de imaginarme a mí misma convertida en algo que no soy, pero no en algo que he sido; soy tal vez, el recuerdo remotísimo de mi misma en la memoria de otra que yo he imaginado ser” Por fin, ya lo tengo. Necesito firmar el acta y estará más que atado. Señora Pamela Jiménez, firme el acta si es tan amable. Los declaro: legalmente casados. Pinche Neto, está bien pendejo, cómo se fue a casar con la Pamela. Felicidades primo. “Con el deseo de ser otra, hacia el fondo del pasillo donde inquieres siempre una misma pregunta haciendo caso omiso de ti misma; un cuerpo abandonado ante el espejo, de frente a un cuadro incomprensible, de espaldas siempre a quien te mira en esa fuga de ti misma que no admite mostrar tu rostro.” Los gusanos imágenes se comen los sesos, crecen hasta abarcarlo todo, se ven al cerrar los ojos, al abrirlos, al dormir, seguramente también al morir. Cierra los ojos, la luz se pierde unos segundos en el túnel. ¿Ya se enteraron de la Pamela? ¿Que anda chambeando “panque”? hay que ir a formarle las manitas al bebé ¿no? Mejor, porque tu cara está muy culera cabrón. ¿Ahora, quién es el padre? No chingues, quién va a saber… ni ella sabe. “¿porqué te has detenido?” Pinche vieja “porque” ya sabía, “se ha” todo “congelado” por “este” pendejo “momento”. “Hay” tarde “miradas” se “que” me “pesan” ha “sobre” hecho, “la” “conciencia” chinga. “Q” m “u” e “e” ll “e” e “s” v “t” a “e” l “m” a “o” c “s” h “m” i “u” n “e” g “r” a “t” d “o” a “s”. “Hay miradas que pesan sobre la conciencia. Es curioso sentir el peso que puede tener una mirada” ¡Mírame cuando te hable! ¿verdad qué vas a cambiar tu vida cuando nos casemos? Ya te dije mil veces que sí, Neto, quiero empezar de nuevo. Verás que saldremos adelante, ya compré mi carro de tamales, ora por la derecha. Ya vas. "Hay miradas que pesan sobre la conciencia” “Una imagen borrosa, la nitidez de cuya verdadera significación, comprendida en la soledad y en el silencio, es capaz de hacerte gritar en mitad de la noche.” ¡Qué vieja tan buena! ¡No mames! Yo sufriendo por esta pendeja, y ve nomás de lo que te pierdes, pinche Neto. Si esa vieja me pelara, no no no no, otro pedo. Que rico culo, paradito paradito. ¡Cómo se traga el mayón! culo de manzana, de corazón, firme, chingaos. Qué más se puede pedir. Se la meto con todo y huevos. Ganas no me faltan de seguirla para ver dónde se baja. Instantes amontonados; sueño, vida, muerte, verdad, ficción, inconsciencia, consciencia, yo, ella, nadie. ¿Dios? Líneas disminuidas disimulan su falta de inicio y su final entreverado, nudos de realidades intermitentes forman una sola plasta amorfa de sentido, maraña de todo sobre nada, superposición de realidad y fantasía, muerte y vida, amor y odio. Se mimetizan hasta fundirse, creando un bosquejo de silueta sentada viendo a otra silueta sentada que también mira hacía dentro una vez más. Los rostros de piedra ceñidos a su cadáver se mecen al ritmo del tren. Unos ojos te encuentran. No. No son los de Pamela. El hombre de enfrente se toca mientras ve a la adolecente del escote. Mira otra vez hacía adentro. Recordó que no podía perder más tiempo, no podía seguir a nadie, ni a él mismo, si hasta su sombra lo había abandonado cuando abandonó su dignidad, cuando aceptó aquel empleo, cuando aceptó que nada tiene sentido. Pamela, Pamela, Pamela Pamela, Pamela, Pamela Pamela, Pamela, Pamela. El nombre era un hilo raído que las unía… Pamela enseñando el sentido mientras te mira con cuadros grises en su falda y mochila escolar. Pamela deslizándose en la sombras a la zaga del coche que la invitó a subir. Pamela con lágrimas de rímel y piel de maquillaje. Pamela con falda blanca, el satín traidor develó el abrazo negro de su pantaleta poseída por el roce de sus nalgas. “Sonríe de dolor” Pamela acercando su boca, el vaho lo estremecía antes de que bajara el cierre. La sierpe humedecida enredábase mientras su mano buscaba la cartera. “Fascinación. Fascinación y deseo” Pamela con su cuello de seno invadido por una lengua que se desliza con prisa, con placer desmesurado, como el beso del violador; húmedo, largo y desesperado, corrompida por unas manos que se aferraban con fuerza a sus nalgas y las jalaban contra sí mismas, al ritmo frenético de sus cuerpos involuntarios de gritos líquidos con el brasier deslizándose a su cintura por la vehemente avidez de los movimientos de las sombras que viste en el umbral de tu habitación. “¿Te hubieras entregado?" -Ella es igualita a Pamela. Tengo que conocerla. Si se baja en la siguiente estación juro que ahora sí le hablo.
Intervención
Omar Casillas






Poeta
RC
Nombre es destino, ni hablar. Creo que nadie lo podrá negar una vez que me haya escuchado; es más ni siquiera necesita escuchar todo, le bastará con saber mi nombre. Debo advertir que mis pas me partieron la madre desde que me bautizaron en la Capilla del santo Malverde y me encomendaron a mi madrina la Santísima Muerte, mi niña blanca y sabia. Mi padre era chingón entre los chingones, el problema es que yo ni quería seguir sus pasos y ni me preguntaron. No quiero exagerar, para qué, pero mi primer recuerdo es de mi apá y el Soldado quitándole la cabeza a unos cuerpos: lo hacían como quien prepara una torta o ayuda a hacer la tarea a su hijo. Por cierto, después me enteré de que Soldado pedía que le llamaran así en honor al santo Juan Soldado, injustamente fusilado hace un chingo de años para encubrir las cochinadas de militares de arriba, pero Diosito luego luego le dio permiso de andar cumpliendo milagros y peticiones… ¡pinche Soldado, a mí que chingaos me importan esas pendejadas! Pero me contó y no se me olvida esa historia. Bueno, ver descabezados, amarrados, mutilados, secuestrados, y luego ayudar a descabezar, amarrar, mutilar, secuestrar, y luego andar escondiéndose de los balazos, aguantar los putazos, cobrar la lana, fajar cualquier vieja que a uno le guste, quemar el dinero a lo pendejo, todo eso era la vida. Buena vida, chingá. Además, no podía hacer otra cosa con este pinche nombre tan ojete, y pss ni modo de cambiar el nombre que es algo bien sagrado porque los jefes lo escogen y ni modo que ande uno por ai de culero negando y cambiando el primer regalo que nos dan… ah, pero mis jefes sí que me jodieron. La verdad a mí me gusta un chingo pero un chingo eso de la rimada y la etspresión y la sentimentalera y andarle haciendo al chillón y decirle a las viejas cosas de esas bien mamonas que las hacen poner los ojos en blanco y hacerle al muy Sabines y al muy Quijote y decir que tu nombre me sabe a yerba y que puedo escribir los versos más tristes esta noche… ¡pinche Soldado, ese méndigo es el que tiene la culpa! Siempre me anda contando historias y en cualquier ratito lee libros y como que no es tan pendejo. Pus a mí me da pena con mi pa, y me escondo para que no me vea leyendo o haciéndole al putito escribiendo puemas… ya me lo imagino: “ora, no sea joto y deje esas pendejadas, usté algún día va a tener que estar al frente del negocio, carajo, queme esas chingaderas o las quemo yo”. Pus ni modo que le explique… que le explique qué… ni sabría qué decirle… ¡pinche Soldado, nomás me anda embarcando en esto y ni me explica cómo explico! Bueno, ya va a amanecer y, ustedes perdonen, todavía ni les digo mi nombre para que vean que por muchas ganas que tenga pus me tengo que aguantar, porque nombre es destino: me presento: soy Marco y mi vida es una tragedia, por eso el pinche Soldado me sugirió mi nombre artístico: Marcotrágico; qué mamón, por eso orita que está dormidito desnudo aquí conmigo lo voy a destapar para que le dé frío y vea que conmigo no se juega, chingá
Dama
Descontexto
Erandy Corvel








