Arcano

Amigo, has muerto. Tu familia te busca en un repertorio de imágenes virtuales, tratando de asir en secreto tus cabellos ondulados con sus dedos y de perdonarse a sí mismos el último disgusto que te causaron. De perdonarte que hayas muerto. Quieren pedirte ayuda para su propósito, que los veas tristes llorando frente a la pantalla, rasgándose la ropa, y así hacerte volver. Tu facebook es un vicario donde regresan a la línea endeble a verte fijo, indefinido. (Quizás si se concentran… quizás). Tus comentarios tienen tu voz y tu risa en interjecciones revive todo lo que para ellos eres mientras Mark Zuckerberg lo permita.