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Domingo de Ramos

Arcano Don Rey

Los domingos como hoy, mi familia y yo nos hacemos los normales, pero  cuando veo las cabezas en el aceite o los tacos de moronga, me dan  ganas de vomitar. Si me aguanto es porque el Cachos me chinga. Como es  el mayor y aprendió a mutilar desde los diez, mi papá deja que haga lo  que quiera.

Es en estas reuniones  cuando uno se da cuenta de la   mierda que es; uno de mis primos cuenta cómo se aprovecha de los  borrachos pendejos que pagan sin saber  en el OXXO donde trabaja, otro  le da un sermón de que robar es robar y no sé qué mamadas acerca del  prójimo. Yo me río y como que me dan ganas de contarles lo que es ser de  verdad un cabrón, como mi papá. Él es el verdadero chingón de la  familia, todos le hacen la barba, nadie sabe que el dinero que tiene no  es de los puestos de ropa, qué pendejos. Y si alguno se lo imagina se  hace de la vista gorda para no meterse en pedos. Yo siento  alivio ser  hijo de alguien intocable. 

Hoy primero fuimos a misa, porque hace  muchos siglos, Jesús el hijo de Dios, entró a Jerusalén muy humilde, en  un pollino, y la gente lo recibió con palmas y con ramas para  demostrarle su aceptación. Eso me dijeron cuando hice mi Catecismo, lo  que no me explicaron es por qué esa misma gente lo mató después. Hasta  lo torturaron para que todos supieran quién mandaba en el pueblo, así  como cuando alguien de la banda nos traiciona o se nos sube a las barbas  y el Cachos lo destaza y deja sus pedazos en algún puente o lugar de  paso con un letrero amenazante, así nadie se vuelve a proclamar Rey de  Reyes. 

La abuela nos avisa que ya está la comida y después de  todo no vomito, la carne de humano sabe igual a la de cerdo; desangras  el cuerpo, le quitas las vísceras, lo metes al cazo y te lo comes. Nada  de resucitar al tercer día. 

Brevísima reflexión sobre el auto, el narco y la lengua

RC

Rigores aparte, suelen utilizarse como sinónimos los conceptos idioma y lengua.  Ambos refieren a la utilización de un sistema de asociación de sonidos,  ideas y gestos que utilizan las sociedades humanas entre sí para  comunicarse. Entiendo y comparto desde ya lo controvertido y arriesgado  que puede ser dar un intento de definición tan sencillo, pero para  complejidades entremos a textos especializados en lingüística. 

Para efectos de entendernos pronto y sin sentarnos a llorar por no  coincidir en definiciones rigurosas, les digo que me gusta más el  término lengua porque es una palabra con erotómana intención, medio  alburera de origen (lengua: me la paso por…), lúdica y lujuriosona. Pero  cuando se viste de seria, suele tener reglas que, más que estrictas,  son aclaratorias y muy lógicas.

Así que permítanme que esta  lengua rinconera reflexione acerca de la utilización de ella: si quieres  usarla bien, practica mucho.

Hay prefijos que forman  palabras tan famosas que esa nueva palabra utiliza el prefijo que le dio  origen y lo transforma en un prefijo nuevo, con todas las  características y usos de cualquier otro prefijo de rancio abolengo.  Como esto suena un poco enredado, lo ejemplifico para aclarar lo  aparentemente encriptado, y con tal fin me valgo del prefijo auto-, que significa “propio” o “por uno mismo”.

Cuando uno hace un retrato de sí mismo, produce un autorretrato (escribir las palabras retrato y autorretrato  me da pie para hablar acerca del uso de la doble r, aparentemente algo  sencillo pero utilizado muy deficientemente en el español escrito; será  en otra ocasión); si me controlo, tengo autocontrol; la autoestima  es una mina de oro para “escritores” que enseñan a potenciarla. Como se  puede suponer e imaginar, hay una cantidad muy grande de ejemplos del  uso del prefijo auto-. 

Una de esas palabras es automóvil,  cuya definición, según el Diccionario de la Lengua Española, es: “que  se mueve por sí mismo. Se dice principalmente de los vehículos que  pueden ser guiados para marchar por una vía ordinaria sin necesidad de  carriles y llevan un motor, generalmente de explosión, que los pone en  movimiento.” Se entiende el sentido del prefijo; sin embargo, al paso de  los años la palabra automóvil se volvió tan común y usual que,  tendientes al facilismo como somos todos los humanos, decidimos acortar  la palabra y dejarla en auto: “qué bonito auto nuevo; súbanse al auto  que ya nos vamos”. En ambas frases queda claro que se está hablando de  un automóvil, nadie podría confundirse y creer que se está hablando del  prefijo, sería un sinsentido.

No conforme con ello, esa nueva palabra acortada de la original, dio origen a un prefijo con un nuevo significado: auto-  como automóvil. Así, nacen las autorrefacciones, los autolavados (es  difícil imaginar que alguien piense, en los dos ejemplos anteriores, que  una persona está formando refacciones para sí misma o que hay locales  para que la gente vaya a “autolavarse”); es decir, ahora el prefijo auto-  ya tiene una nueva significación por el uso más común y extendido de  una de sus palabras formadas por su significado original.  

Algo similar pasa con el prefijo narco-, derivado de narcótico, que significa droga y también sueño  (como en narcolepsia). Así, tenemos a la policía de narcóticos, que  busca drogas escondidas, y tenemos a sus rivales: los narcotraficantes,  es decir, quienes trafican drogas. 

Gracias a la  increíblemente bien organizada, a prueba de fallos, incorruptible y  profesionalísima “guerra contra la delincuencia organizada” (como  rimbombantemente fue llamada esa suerte de volado contra la muerte que  se echó el gobierno de Calderón al enfrascarse en una batalla sin un  estudio logístico, sin cuerpos policiales competentes, sin estudios de  confianza al personal que intervino, en fin, una condena a la sociedad  inocente que acabó pagando con muchos litros de sangre y vidas la  incapacidad y la sed de protagonismo de unos cuantos estúpidos  egocéntricos, dipsómanos y ojetes), cada día la palabra narco se  va más, en el imaginario colectivo, a la figura de la persona que a su  origen etimológico. Así, tenemos que decir solamente narco, es  referencia necesaria al individuo que se dedica a traficar con drogas de  cualquier naturaleza.

Se ha adaptado tanto el nuevo  referente de esta palabra, que ahora ya narco se utiliza en una forma  inimaginada antes; ahora hay narcocorridos, narcotúneles, narcofosas y narcoquién-sabe-qué-más.  Por supuesto, sería tonto suponer que se refiere a canciones que hablen  de una medicina milagrosa o que hay fosas para sepultar alguna droga.
Para  concluir baste decir que los ejemplos anteriores son una buena prueba  de la evolución, adaptación y refrescamiento del idioma. El día en que  el lenguaje se quede estático, morirá.  

Poeta

RC

Nombre es destino, ni hablar. Creo que nadie lo podrá negar una vez que me haya escuchado; es más ni siquiera necesita escuchar todo, le bastará con saber mi nombre. Debo advertir que mis pas me partieron la madre desde que me bautizaron en la Capilla del santo Malverde y me encomendaron a mi madrina la Santísima Muerte, mi niña blanca y sabia.

Mi padre era chingón entre los chingones, el problema es que yo ni quería seguir sus pasos y ni me preguntaron. No quiero exagerar, para qué, pero mi primer recuerdo es de mi apá y el Soldado quitándole la cabeza a unos cuerpos: lo hacían como quien prepara una torta o ayuda a hacer la tarea a su hijo. Por cierto, después me enteré de que Soldado pedía que le llamaran así en honor al santo Juan Soldado, injustamente fusilado hace un chingo de años para encubrir las cochinadas de militares de arriba, pero Diosito luego luego le dio permiso de andar cumpliendo milagros y peticiones… ¡pinche Soldado, a mí que chingaos me importan esas pendejadas! Pero me contó y no se me olvida esa historia.

Bueno, ver descabezados, amarrados, mutilados, secuestrados, y luego ayudar a descabezar, amarrar, mutilar, secuestrar, y luego andar escondiéndose de los balazos, aguantar los putazos, cobrar la lana, fajar cualquier vieja que a uno le guste, quemar el dinero a lo pendejo, todo eso era la vida. Buena vida, chingá. Además, no podía hacer otra cosa con este pinche nombre tan ojete, y pss ni modo de cambiar el nombre que es algo bien sagrado porque los jefes lo escogen y ni modo que ande uno por ai de culero negando y cambiando el primer regalo que nos dan… ah, pero mis jefes sí que me jodieron.

La verdad a mí me gusta un chingo pero un chingo eso de la rimada y la etspresión y la sentimentalera y andarle haciendo al chillón y decirle a las viejas cosas de esas bien mamonas que las hacen poner los ojos en blanco y hacerle al muy Sabines y al muy Quijote y decir que tu nombre me sabe a yerba y que puedo escribir los versos más tristes esta noche… ¡pinche Soldado, ese méndigo es el que tiene la culpa! Siempre me anda contando historias y en cualquier ratito lee libros y como que no es tan pendejo.

Pus a mí me da pena con mi pa, y me escondo para que no me vea leyendo o haciéndole al putito escribiendo puemas… ya me lo imagino: “ora, no sea joto y deje esas pendejadas, usté algún día va a tener que estar al frente del negocio, carajo, queme esas chingaderas o las quemo yo”. Pus ni modo que le explique… que le explique qué… ni sabría qué decirle… ¡pinche Soldado, nomás me anda embarcando en esto y ni me explica cómo explico!

Bueno, ya va a amanecer y, ustedes perdonen, todavía ni les digo mi nombre para que vean que por muchas ganas que tenga pus me tengo que aguantar, porque nombre es destino: me presento: soy Marco y mi vida es una tragedia, por eso el pinche Soldado me sugirió mi nombre artístico: Marcotrágico; qué mamón, por eso orita que está dormidito desnudo aquí conmigo lo voy a destapar para que le dé frío y vea que conmigo no se juega, chingá